LA PARADOJA DE LA ESCUELA RESPETUOSA: MÁS EXPRESIÓN AL PRINCIPIO, MÁS AUTORREGULACIÓN DESPUÉS

Quien se acerca por primera vez a una escuela respetuosa suele sorprenderse por algo muy concreto: hay más expresión. Más movimiento, más emoción a flor de piel, más conflictos visibles… y a veces incluso más “tormenta” que en entornos donde todo está más controlado. Y entonces aparece la duda: “¿Esto funciona?”.

La paradoja es que, en muchos casos, ese aumento inicial de expresión es precisamente una buena señal. No porque “todo valga”, sino porque el niño percibe que está en un lugar donde puede mostrarse tal como es… y donde aprenderá, poco a poco, a regularse con apoyo real.

¿Por qué al principio puede parecer que “hay más caos”?

En un enfoque respetuoso, lo primero que se construye no es la obediencia: es la seguridad. Y cuando un niño se siente seguro, hace algo muy humano: se suelta. Baja la guardia, prueba límites, enseña lo que lleva dentro, saca a la luz lo que antes estaba contenido por miedo, rigidez o simple desconexión.

En escuelas activas y vivenciales, además, el cuerpo tiene un lugar legítimo: se aprende con movimiento, con exploración, con interacción, con experiencias reales. Eso hace que lo emocional y lo social aparezcan con fuerza, porque forman parte del aprendizaje (no son “interrupciones”).

En Freetime, por ejemplo, se habla de aprendizaje autodirigido, acompañamiento emocional, escucha activa, ratios reducidas, grupos multinivel y el equilibrio “libertad y límites”, además de una presencia importante de la naturaleza como contexto educativo.

Expresión no es descontrol: es información

Cuando un niño empuja, grita, se frustra o “se enciende” con facilidad, no está demostrando que “no sabe” convivir. Está mostrando que aún está aprendiendo a hacerlo. Y aquí hay un matiz clave: la autorregulación no se enseña solo con discursos; se desarrolla con experiencia, tiempo, acompañamiento y maduración.

La ciencia del desarrollo lleva años explicando que las funciones ejecutivas (inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva) y la autorregulación se construyen gradualmente en la infancia y dependen mucho de la calidad del entorno y las relaciones.

Del “me regulan” al “me regulo”: el camino real

Un enfoque respetuoso parte de una idea sencilla: al principio, el niño necesita co-regulación. Es decir, alguien que le preste calma, estructura y presencia para que su sistema nervioso pueda volver al equilibrio. Con el tiempo, esa experiencia se interioriza.

El Center on the Developing Child (Harvard) describe cómo las interacciones de “serve and return” (ese ida y vuelta sensible entre adulto y niño) ayudan a construir arquitectura cerebral y sostienen habilidades complejas que aparecerán más tarde.

En términos prácticos, esto se traduce en escenas cotidianas como estas:

Ejemplo 1: un niño que al llegar muerde o empuja cuando se frustra. En lugar de castigos que aumentan la tensión, se interviene con límites claros (“no voy a dejar que hagas daño”), se protege, se nombra lo que ocurre y se ofrece una alternativa. Con repetición, presencia y tiempo, ese niño aprende otro camino.

Ejemplo 2: un grupo que al principio discute mucho por materiales. Cuando el ambiente está preparado, hay acuerdos consistentes y adultos que median sin humillar, el grupo va aprendiendo negociación, turnos y reparación. No se “apaga” el conflicto: se transforma.

¿Por qué se notan más cambios “después”?

Muchas familias observan que los avances grandes llegan con la edad: alrededor de primaria, o a partir de los 6-7 años, cuando hay un salto notable en capacidades de planificación, control inhibitorio y comprensión social. Los estudios longitudinales sobre autorregulación muestran trayectorias de desarrollo entre los 3 y los 7 años, con grandes diferencias individuales y mejoras progresivas.

Además, cuando la regulación mejora, no solo se ve en “portarse bien”: se nota en cosas más profundas y valiosas:

  • Más capacidad para esperar y negociar.
  • Más tolerancia a la frustración.
  • Más empatía real (no forzada).
  • Más autonomía para organizarse y aprender.

Y esto no es menor: la investigación también ha encontrado que el autocontrol en la infancia se relaciona con resultados de salud, bienestar y adaptación en la vida adulta.

Libertad con límites: el “sí” que sostiene, no el “no” que aplasta

Una escuela respetuosa no es un lugar sin normas. Es un lugar donde las normas tienen sentido, se sostienen con calma y se explican desde el cuidado. La clave está en que el límite no sea una amenaza, sino un marco seguro.

Cuando el niño siente que el adulto no compite con él (ni lo ridiculiza, ni lo domina), baja la escalada. Y entonces aparece algo precioso: la posibilidad de elegir mejor.

El papel de las familias: coherencia, comunicación y alianza

En un modelo asociativo, la comunidad no es un “extra”: es parte del proyecto. En Freetime se presenta como un proyecto cooperativo y comunitario, y esa idea de red (familias + acompañantes) marca la diferencia.

Cuando familia y escuela comparten mirada (aunque no sean idénticas), el niño recibe un mensaje estable: “puedes ser tú, y estamos aquí para ayudarte a aprender a convivir”. Esa coherencia acelera muchísimo la autorregulación.

Reflexión final

Si al principio en una escuela respetuosa ves más emoción, más ruido o más conflicto visible, no siempre estás viendo un problema: muchas veces estás viendo vida. La expresión es el primer paso de un proceso más profundo: pasar del control externo a la regulación interna.

Con acompañamiento emocional, límites firmes y respetuosos, ambientes preparados, tiempo en la naturaleza y una comunidad que sostiene, la “tormenta” suele ir dejando sitio a algo más estable: niños que no solo se comportan, sino que se comprenden, se reparan y se regulan cada vez mejor.

Referencias y lecturas recomendadas

  • Daniel J. Siegel & Tina Payne Bryson — El cerebro del niño
  • Jane Nelsen — Disciplina Positiva (y otros títulos de la autora)
  • Ross W. Greene — El niño explosivo
  • Alfie Kohn — Crianza incondicional
  • Beatriz muñoz – https://www.instagram.com/educandoenconexion.es/
  • Freetime Escuela Activa (Burgos): principios pedagógicos, proyecto cooperativo y etapas educativas.

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