13 Abr EL DERECHO A ENSUCIARSE
Manos llenas de barro, rodillas manchadas, ropa con huellas de tierra, pintura, agua, arena o hierba. Restos de una mañana vivida de verdad. Señales de que ha habido juego, exploración, movimiento, curiosidad y contacto con el mundo. Y, sin embargo, muchas veces la suciedad se vive como un problema. Como algo que hay que evitar, controlar o corregir rápidamente. “No te manches”. “Ten cuidado”. “Así no”. “No toques eso”. Casi sin darnos cuenta, frenamos experiencias valiosas por miedo al desorden, a la incomodidad o a la ropa sucia. Pero ensuciarse no es...
