06 Abr CUANDO AYUDAMOS DEMASIADO
Ayudar a un niño nace, casi siempre, del amor. Le acercamos los zapatos para que vaya más rápido. Le resolvemos un conflicto para evitar que sufra. Le damos la respuesta antes de que se frustre. Le colocamos la chaqueta, recogemos lo que ha tirado, terminamos el dibujo que no le sale, intervenimos en el juego antes de que aparezca el atasco. Lo hacemos porque queremos cuidar. Porque queremos facilitar. Porque queremos evitar malestar. Y, sin embargo, a veces, sin darnos cuenta, ayudar demasiado también dificulta. No porque ayudar sea malo, sino porque no...
