23 Mar CASTIGAR NO EDUCA: El camino a la responsabilidad
Tradicionalmente, educar se ha entendido como corregir conductas a base de castigos. Si un niño grita, se le castiga. Si pega, se le aparta. Si no obedece, se le quita algo. Parce lógico: si una conducta no nos gusta, aplicamos una consecuencia desagradable para que no se repita. Pero la experiencia y una miranda más profunda a la infancia, nos invita a hacernos una pregunta importante: ¿el castigo enseña responsabilidad? A veces frena una conducta en ese momento, sí. Puede conseguir obediencia rápida. Puede imponer silencio. Puede incluso dar a los adultos...
