Patios coeducativos, mi Trabajo de Fin de Grado

Al decidir mi tema para el Trabajo de Fin de Grado opté por los patios coeducativos porque era un tema que captaba mi atención y sobre el que quería investigar más, con el objetivo final de aprender y diseñar un proyecto o propuesta de implantación que se pudiera llevar a cabo en cualquier centro educativo que quisiera transformar su patio en un patio coeducativo.

Al pensar los primeros borradores, propuestas y conceptos sobre patios coeducativos, todos estaban relacionados con el diseño: más espacios naturales, reducir pistas deportivas, introducir retos psicomotrices, juegos pintados en el suelo, etc.

Sin embargo, no tardé en darme cuenta de que esto era solo una pequeña parte: la parte visible de lo que suponía un proceso de transformación de estas características de los patios coeducativos. Si queremos alcanzar una coeducación real, son muchos los ámbitos en los que tenemos que trabajar, profundizar, cuestionarnos y desaprender.

Te dejo aquí el vídeo sobre mi Trabajo de Fin de Grado sobre los Patios coeducativos:

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Diferenciación de géneros en los patios coeducativos

Estas reflexiones y observaciones a las que he llegado estos meses denotan la multicausalidad del sexismo en el patio: el diseño favorece, y mucho, la diferenciación por géneros, pero no es solo el diseño de patio, sino una cultura aprendida inconscientemente tanto por adultos como por niños/as, que se perpetua día tras día en los espacios con potencial educativo.

De lo que no me quedan dudas después de esta investigación es de que son varios los motivos y carencias por los que los patios actuales no satisfacen las necesidades de la infancia y/o niñez:

  • Importancia del juego en el desarrollo íntegro en contraste con el espacio que se le da al mismo.
  • Organización espacio-temporal, necesidad de exploración natural, sensorial y motriz.
  • Espacios de interacción social y juego creativo, distintas capacidades, ritmos e intereses…

Considero que el patio debería ser valorado como un aula más, el aula exterior en la que se lleva a cabo la materia de socialización a través del juego y la exploración.

Desarrollo social y lúdico en el patio

Una reflexión que ha marcado esta investigación es que el patio es el espacio y momento destinado al desarrollo social y a su vez es el único momento en el que no existe una supervisión real del profesorado ¿Cómo puede nuestro alumnado adquirir así actitudes de valor y respeto a sus compañeros/as? ¿Cómo aprenden habilidades sociales necesarias para su desarrollo social y personal? ¿Cómo aprenderán a resolver conflictos de una forma pacífica si no tienen una guía para ello? Y lo que nos ocupa en esta investigación: ¿cómo vamos a evitar que adquieran conductas de discriminación por razón de género si la disposición del patio, espacio de socialización, induce a ello?

Al iniciar este análisis destacaba también la necesidad descubierta del juego que existe en los patios, siendo el juego como sabemos una parte tan importante, esencial y variada en la etapa de primaria. No puedo evitar preguntarme por qué se está privando espacial y temporalmente de una forma consciente una parte del desarrollo que sabemos imprescindible. Tenemos la información y aun así cometemos una negligencia contra el desarrollo: dudo que treinta minutos de juego, combinado con almuerzo, en un espacio mayoritariamente plano, satisfaga la necesidad.

Generalmente, al diseñar el patio se prioriza lo considerado masculino dejando directa y conscientemente fuera lo considerado femenino. No solo no se ha pensado en una parte de juego masculina y otra femenina, que ya iría en contra de la perspectiva de género pues crearía una diferenciación, sino que directamente lo femenino queda descartado en el diseño. De nuevo, el porcentaje femenino de la sociedad, las niñas en este caso, ha sido incluido en el mundo que habría sido pensado para niños, pero al mismo tiempo el espacio ha sido diseñado de tal forma que ha borrado otras posibilidades en las que los niños estarían también incluidos en el considerado como “mundo de las niñas´´ cerrando la opción a crear un espacio abierto y común sin distinción de géneros.

Desde esta perspectiva de patios coeducativos, es innegable que niños y niñas juegan a distintos tipos de juegos, debemos descubrir por qué. Y es que cuando buscamos la igualdad entre géneros, a menudo tendemos a ofrecer al género femenino la posibilidad de participar en las acciones entendidas socialmente como masculinas; esto es algo que se repite durante la historia, un claro ejemplo es el periodo en el que las mujeres entraron al mundo industrial pero los hombres no comenzaron a participar de igual forma en el doméstico. En este sentido, para realizar una acción coeducativa en ocasiones se busca que las niñas puedan acceder a espacios que tradicionalmente han sido impedidos como pistas deportivas en el patio o equipos de futbol, rugby o baloncesto en las actividades extraescolares. Sin embargo, es poco común ofrecer oportunidad a los niños de acceder a espacios como baile, actividades manuales, de cuidados, espacios tranquilos, juego simbólico, juegos en grupo o juegos motores, pero con un abanico más variado. Son actividades que tradicionalmente se asocian al género femenino y por tanto no se ofrecen directamente al género masculino, perdiendo la oportunidad de desarrollar otras cualidades sociales como son la empatía, cooperación o afectividad.

Necesitamos por tanto espacios educativos de calidad donde demos a todos los juegos el mismo valor y reconocimiento: juegos disponibles, abiertos y diversificados de una forma colectiva a la totalidad del alumnado. Espacios en los que niños y niñas puedan jugar juntos o separados, pero siempre bajo su elección e interés, siendo dueños y dueñas de sus espacios y pasatiempos. De conseguir estos cambios, el beneficio sería global, pues tanto niños como niñas saldrían beneficiados, de la misma forma que las niñas se benefician ya del acceso, por ejemplo, a las prácticas y referentes en deportes como el fútbol. Ya no es solo una cuestión de género, sino de asegurar un sano proceso de socialización de la totalidad del alumnado.

Reflexiones finales

En esta investigación y presentación de la misma, defiendo la idea de que todos los patios deberían ser coeducativos, no solo desde una perspectiva de género en la que me he enfocado, sino también de raza, edades y capacidades. El primer paso para ello, alejado de una reforma arquitectónica, será una reforma formativa: una sensibilización desde las facultades en la que los adultos y adultas responsables de la educación de las presentes y futuras generaciones podamos ser conscientes de las desigualdades que fomentamos de una forma inconsciente al tenerlas integradas de una forma involuntaria a través de nuestra cultura. No es una cuestión de culpa, sino del poder de responsabilidad. Este cambio supone cuestionarnos desde nuestra visión de los patios coeducativos si queremos entender el sistema educativo como un lugar de transmisión de conocimientos y cultura o como un espacio potencial de cambio y transformación social.

`El problema del género es que prescribe cómo tenemos que ser en vez de reconocer cómo somos realmente´

Chimamanda Adichie

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